¿Por qué ocurrieron los derrumbes?
Una de las razones es el terreno donde está cada zona de la ciudad. Gran parte del centro de la ciudad se encuentra sobre el sedimento de antiguos lagos, haciendo que el suelo sea menos firme.
Un mapa de zonas sísmicas del Instituto de Geofísicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que en la capital del país existen tres tipos de suelo que reaccionan de manera distinta ante los sismos.
El más firme se encuentra en regiones montañosas alrededor de la ciudad, donde los movimientos telúricos son prácticamente imperceptibles.
Otro es el llamado de transición, donde impacto de los sismos aumenta.
Y el tercero, considerado como blando, es donde las ondas se sienten con más fuerza y por mayor tiempo.
Suelos blandos
Es este tipo de suelo donde se encuentra la zona central de Ciudad de México, y que incluye a colonias como Roma y Condesa.
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Cuando se inicia un terremoto, este último suelo es particularmente vulnerable a agitarse como si fuera gelatina, a sufrir temblores por más tiempo y a ver cómo sus edificios son sacudidos.
"Los materiales más suaves amplifican el movimiento del suelo", dijo Susanne Sergeant, sismóloga de la organización responsable de la Encuesta Geológica Británico.
Pero también aseguró que, en este momento, "es difícil decir si un edificio fue dañado debido a la arquitectura o la variación geológica".
También porque, incluso en estos suelos blandos, el impacto de los sismos es distinto por el tipo de mantenimiento que se le da a las construcciones.
Reglas de construcción tras 1985
El terremoto de 1985 en México causó más de 10.000 muertes, arrasó con 30.000 edificios e hirió a unas 68.000 personas.
El terremoto de 1985 en México, de 8.1 grados en la escala de Richter, derrumbó miles de edificios.
Un año más tarde, entró en vigor una nueva ley que exigía que constructores y arquitectos tuvieran en cuenta el mal estado del terreno en algunas áreas de la ciudad y que las autoridades supervisaran e inspeccionaran todos los procesos de construcción.
Pero no está claro que siempre se sigan esas regulaciones.
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El ingeniero Christian Malaga-Chuquitaype de la Escuela Imperial de Londres le dijo a la BBC que la población de México, como en gran parte de América Latina, tiende a construir sus propias casas o hacer sus propias reformas, derribando muros o instalando ventanas que cambian las características iniciales y hacen que ya no respeten el reglamento según el cual fueron construidas.
El inventario de viviendas en la capital se actualiza con poca frecuencia, lo que significa que un montón de edificios son anteriores a 1985.
"Los edificios necesitan ser inspeccionados, los diseños deben ser debidamente supervisados. A veces, en los países en vías de desarrollo, tratamos de ahorrar haciendo recortes", dijo el ingeniero.
La falta de supervisión y diferencias en los métodos de construcción dejó imágenes de edificios derrumbados a escasos metros de otros que no sufrieron daños aparentes durante el terremoto de este martes.
Pero hay otras razones. En los últimos años se construyeron decenas de edificios nuevos pero, según las autoridades, no contaban con los permisos necesarios para su edificación.
De hecho, algunos pisos de edificios de lujo fueron derribados por incumplir con las normas. La supervisión, reconoció el gobierno de Ciudad de México, fue deficiente en esos casos.
Durante las conmemoraciones del aniversario del terremoto de 1985 en 2015, un ingeniero de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) advirtió que el reglamento estaba siendo saltado con demasiada frecuencia, y pidió una regulación más estricta.