Rehabilitación

Tras el colapso de algunos edificios en las calles aledañas a los parques México y España, los comercios pararon actividades para revisar –primero– que sus empleados y estructuras estuvieran bien, después para recibir a las decenas de brigadistas y voluntarios que acudían a las zonas de desastre. 
Los propietarios, gerentes y comensales de los negocios con estructuras art nouveau, neoclásicas y eclécticas coinciden en señalar las afectaciones, pero confían en que en unas semanas comience la reactivación económica. “La zona está apagada, pero literal, yo espero que se empiece a recuperar antes de diciembre porque no si no nos vamos a enfrentar a un escenario bastante difícil”, comenta Óscar Cárdenas, administrador de la panadería La Victoria, ubicada en Nuevo León 50, justo enfrente de un campamento de brigadistas.

Cárdenas explica que todo lo que se podía donar el día del temblor se donó: las aguas, los refrescos, los panes, inclusive el capital humano de la pequeña panadería argentina se concentró en la ayuda. Después cerraron aproximadamente una semana, lo que les costó cerca de 80,000 pesos, incluyendo los 15,000 de nómina de sus empleados. “Ahorita estamos en el juego de perder lo menos posible, ya no es ganar”, dice el joven de 32 años, quien afirma que pese a que tienen que seguir pagando renta y sueldos, no detendrán la ayuda para los voluntarios, mientras pondrán “chonguitos” para que todo vuelva a la normalidad pronto y recuperen el 75% de las ventas que han perdido.

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